martes 27 de noviembre de 2007
Ecología de la vagina, por Heri Winston

A continuación un artículo bastante interesante para dar inicio a este blog, sobre un tema que escasamente encontramos en medios de educación o comunicación, la ecología de la vagina, entender los procesos naturales que se llevan a cabo en nuestros cuerpos como mujeres, en cualquiera de los padecimientos por infecciones, por el control de embarazo, productos químicos, entre otros.,nos da la clave para tomar las riendas de nuestro organismo femenino y entenderlo en su justa medida para saber decidir en cualquier eventualidad. Espero les sirva, lo traduje del inglés al español para su entendimiento.
La ecología vaginal es el concepto de la vagina como un ambiente complejo e integral. Involucra el estudio de este ambiente, con el objetivo de entender que existe un resguardo inherente a este espacio que intenta mantener un estado balanceado y saludable. Asimismo, el ambiente de la vagina es susceptible a influencias que pueden alterar su estado de balance.
Entendiendo este sistema, podemos obtener control sobre nuestras vaginas, manteniendo su buen funcionamiento, a favor de su sistema natural. Cuando el balance natural se perturba, ocurren las infecciones y el desequilibrio vaginal, estas manifestaciones nos dan el poder de remediar la situación.
Cuando todos los factores que tienen influencia sobre la vagina se encuentran en un estado balanceado, la vagina se siente bien, funciona bien, tiene un olor agradable y una pequeña cantidad de flujo. Cuando existen factores que influencian el ambiente, ocasionan cambios, una vagina saludable puede compensarse por el desbalance temporal y restaurar su estado saludable.
Si la vagina no está saludable o desbalanceada, los mecanismos de salud no podrán remediar de nuevo el balance, resultando las infecciones vaginales.
Una vagina normalmente se encuentra cálida, a una temperatura equivalente al resto del cuerpo o ligeramente más elevada. Está humedecida por un flujo que normalmente proviene de las glándulas del cuello uterino, parte de las células que cubren sus paredes y otra parte de los dos grupos de glándulas. Este fluido no pica, ni arde ni debe oler mal. Varía su color de claro a blanco, dependiendo de la parte en se encuentre el ciclo, si eres una mujer “cíclica”, cuando se seca puede parecer amarillento. Las jóvenes en período de pre-pubertad, y la mayoría de las mujeres en período post-menopáusico se encuentran secas y varía muy poco su estado vaginal. En las mujeres que tienen un ciclo normal de fertilidad, la cantidad de flujo también varía dependiendo de la parte del ciclo en que se encuentren, en rangos escasos y moderados. Si existe un flujo abundante, no se considera normal y es un signo de desbalance o infección.
El pH es un concepto complejo, pero puede entenderse en una forma sencilla. En una escala de ácido con una base de punto final o alcalina. El ácido es sencillo de entender, es como el limón o el vinagre—agrio.
La alcalinidad es un poco más difícil de entender. Existe un espectro medio entre ambos extremos, con un punto medio que es neutro. Los números se utilizan para describir en que parte de la escala se presenta. El más acido es 1, el extremo más alcalino es 14. Una vagina saludable es un poco acida (agria). En la escala de PH, se encuentra regularmente alrededor de 4.0, aunque el nivel normal se halla entre 3.5 y 4.5
El flujo de una vagina normal contiene una pequeña cantidad de azucares naturales, pero no mucho, a menos que la mujer sea diabética o esté embarazada. Un nivel mínimo de azúcar ayuda a disminuir el excesivo aumento de la levadura, mientras que un nivel elevado la suscita.
Finalmente, uno de los más importantes factores, que frecuentemente pasan por alto los profesionales de la medicina, es la presencia de una bacteria saludable. Esta buena bacteria, denominada Lactobacillus acidophilis, tiene un importante trabajo que hacer, ellas mantienen alejados a otros microbios. Los tipos de lactobacilli que residen en la vagina producen hidrogeno de peróxido, que a su vez produce oxigeno, que efectivamente elimina a las bacterias no deseadas y a levaduras. La amable flora tiene un merecido lugar en el ecosistema vaginal, previniendo que invasores entren en ella, es como tener un jardín repleto de plantas saludables, que previenen el crecimiento de malas hierbas.
Hay una gran variedad de cosas que pueden actuar para interrumpir o cambiar el equilibro vaginal.
Tanto el semen como la sangre son alcalinos y su presencia provee un ambiente más propenso para abrigar bacterias o levaduras. Una población saludable de bacterias beneficiosas puede rápidamente restaurar la acidez natural.
El ambiente vaginal también cambia ligeramente durante el curso del ciclo regular femenino. Justo unos días antes de la menstruación, la vagina se encuentra más seca y más sensible, con un cambio ligero hacia un nivel de ácido menor, debido al decrecimiento de la población de buenas bacterias, entre otras influencias hormonales. Este es frecuentemente un tiempo en el cual las mujeres están más propensas a contraer vaginitis. También, justo después del período, cuando todavía está presente un poco de sangre, este representa otro momento en el cual el ambiente se halla más riesgoso de caer en desbalance.
Ducharse afecta al ambiente vaginal en una gran cantidad de maneras. Cambia el pH, causa irritación directa e inflamación de la mucosa vaginal (la delicada capa), y elimina las buenas baterías. Así que mejor no ducharse. También puede traer bacterias malas hacia el útero e incrementar el riesgo de contraer enfermedades de inflamaciones pélvicas (infección del útero y trompas de Falopio).
Las mujeres que se duchan, incluso pueden estar más propensas a las infecciones comunes vaginales, la Vaginosis Bacterial (VB). Los comúnmente llamados “productos de higiene femenina” ( supositorios, sprays, limpiadores, etc) son innecesarios, potencialmente perjudiciales, totalmente innecesarios y una pérdida de tu dinero. También debes evitar cualquier químico fuerte, como jabones desodorantes, jabones anti bacteriales, jabones fuertemente perfumados o limpiadores del cuerpo, pues éstos pueden traer efectos negativos a la flora beneficiosa, causando infecciones e irritaciones.
Ciertas formas de anticonceptivos pueden afectar al ambiente vaginal, cualquier producto que contenga Nonoxynol 9, también los químicos que se hallan en todos los espermaticidas son perjudiciales. Una de 3 o 4 mujeres puede ser sensible hacia estos químicos, desencadenando en inflamaciones debido a su uso. Incluyendo condones con espermicida o cremas con espermicida, vaselinas y supositorios. Métodos hormonales de control de embarazo (píldoras, implantes Norplant, dispositivos que contienen progesterona, el parche, el anillo), todos funcionan haciéndole creer a tu cuerpo que se encuentra embarazo y que no necesita ovular. Entonces, así como en un embarazo normal, puede haber ligeras cantidades de azúcar natural en tu flujo, cambiando el pH regular y trayendo como consecuencia, infecciones y desbalance vaginal.
En las mujeres en período post-menopáusico, las paredes de la vagina tienden a volverse más delgadas, hay menos lubricación vaginal y también el pH cambia ligeramente, haciéndolas más propensas a un desbalance. Para aquellas que deciden tomar terapias de “reemplazo” de hormonas, también podrían estar ocasionando cambios en su organismo, por el control hormonal de embarazo.
En esencia, los genitales se auto regulan, tienen un sistema de auto limpieza, así que lo menos que interfieras en tu balance natural, será lo mejor para ti. Cuando se entienda que los desbalances pueden existir antes de una infección, tendrás el poder de volver hacia un estado saludable en tu ecología, y prevenir futuros problemas.
Heri Winston, profesional del cuidado de la mujer, maestra en el empoderamiento de la mujer y sexualidad holística, proveedora de cuidados de la salud de la mujer, educadora, partera, terapista de masajes.